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domingo, 13 de octubre de 2013

El porqué del Proyecto de Conservación para dummies

No es ningún secreto que, con la crisis, la dotación siempre precaria de los presupuestos asignados a Patrimonio Cultural se ha visto reducida. No sólo en lo que a la ejecución de más que necesarios proyectos de intervención sobre Bienes Culturales se refiere, sino también en lo que afecta al personal de las administraciones públicas. Parece que la idea aceptada es la de una administración que sólo debe encargarse de eso mismo, de administrar, entendiendo el término como procedimiento para dar respuesta a las necesidades puntuales de los administrados; obviamente, la gestión del Patrimonio Cultural  Material es algo secundario para nuestros gobernantes, asumiendo esta como toda una serie de políticas de conservación, rehabilitación, investigación, etc., sobre el mismo. Sólo así es comprensible que, tras la vorágine de actividad derivada de la burbuja de la construcción y el desarrollo de infraestructuras, una vez cesa la actividad administrativa, se prescinda de gran número de personal de las delegaciones provinciales, la Dirección General de Bienes Culturales y otros organismos relacionados con los Bienes Culturales. 

¿Cómo afecta esta circunstancia? De momento, se han reducido las labores de inspección y vigilancia, bajándose la guardia y permitiendo que se produzcan afecciones irreparables. Las comisiones provinciales, si bien nunca han tenido más papel que el de comparsas de los intereses políticos  regidores de cada delegación, ahora lo tienen peor que nunca. No es muy probable que se puedan manifestar desfavorablemente a cualquier proyecto que vaya envuelto en los falsos oropeles de la creación de empleo o la no afección presupuestaria para la administración. Empiezan a ser cada vez más frecuentes actuaciones sobre Bienes Culturales promovidas por colectivos de forma altruista, lo que no estaría mal si no fuera porque no suelen cumplir con el principal requisito para intervenir en estos según la LPHA*:

Artículo 21 Proyecto de conservación e informe de ejecución


1. La realización de intervenciones de conservación, restauración y rehabilitación sobre bienes inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz exigirá la elaboración de un proyecto de conservación con arreglo a lo previsto en el artículo 22.


2. Al término de las intervenciones cuya dirección corresponderá a personal técnico, se presentará a la Consejería competente en materia de patrimonio histórico un informe sobre la ejecución de las mismas en el plazo y con el contenido que se determinen reglamentariamente.


Artículo 22 Requisitos del proyecto de conservación

1. Los proyectos de conservación, que responderán a criterios multidisciplinares, se ajustarán al contenido que reglamentariamente se determine, incluyendo, como mínimo, el estudio del bien y sus valores culturales, la diagnosis de su estado, la descripción de la metodología a utilizar, la propuesta de actuación desde el punto de vista teórico, técnico y económico y la incidencia sobre los valores protegidos, así como un programa de mantenimiento.     

No lo digo yo, es lo que recoge la legislación; aunque, para ser sinceros, la nula aplicación de esta parte de la LPHA es de sobra conocida, por no mencionar la arbitrariedad con la que se exige o no éste, dependiendo de la provincia que se trate. Para cumplir con las expectativas que pueda haber generado el título de esta entrada, pasaré a explicar el porqué de este proyecto de conservación de la manera más sencilla posible.

Imaginemos que vamos a intervenir en un edificio histórico. Antes de hacerlo, deberá redactarse un proyecto de intervención que delimite las actuaciones previstas y que incluya una dotación presupuestaria, no sea que empecemos a desmontar las cubiertas (necesitadas de una rehabilitación urgente) y, cuando vayamos por la mitad, nos quedemos sin dinero para seguir. Creo que hasta aquí todo claro, lógico, aceptable en la medida de la inteligencia media. Atendiendo a la misma razón, necesitaremos que ese proyecto lo dirija un profesional cualificado, no vale con tener un maestro albañil especializado en reparar tejados, de ahí lo de personal técnico, aunque la ejecución material la desarrolle un experto alarife. 

Antes que nada, deberemos recabar información sobre el bien en cuestión en los diferentes aspectos a tener en cuenta, incluyendo sus valores culturales; de no hacerlo así, podemos terminar afectando parcelas no tangibles. Como ejemplo podría usar el tema de los revestimientos utilizados en muchas rehabilitaciones recientes sobre arquitectura defensiva: un castillo es, en la percepción colectiva, un edificio de acabados en piedra o tapial; cuando se decide alterar esa imagen aceptada, aunque los estudios previos señalen que una vez estuvo acabado en perlita o a franjas de colores, la respuesta de la sociedad puede ser contraria a esa alteración. Si, además, no se contempla un programa de mantenimiento y los revestimientos elegidos terminan cayéndose a los meses de ser aplicado, no digamos.

Al contrario de lo que pueda parecer, el cumplir con los sencillos criterios expuestos en la LPHA, propicia que las intervenciones tengan las garantías necesarias. Emprender un trabajo tan delicado, como es siempre la intervención sobre elementos de nuestro Patrimonio Cultural Material en base a pequeñas actuaciones, sin una visión integral del objeto de nuestra labor, es cuanto menos arriesgado y falto de miras. En este caso, la máxima de "lo barato sale caro", cobra mayor sentido en cuanto será un precio que no sólo pagaremos nosotros, sino también las generaciones venideras. 




*Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía




viernes, 13 de septiembre de 2013

Encuentro Internacional sobre Arquitectura Contemporánea en Ciudades Históricas

Durante los días 17, 18 y 19 de septiembre de 2013 se va a celebrar en Sevilla un Encuentro Internacional sobre Arquitectura Contemporánea en Ciudades Históricas. La organización corre a cargo del Ayuntamiento de Sevilla y colaboran el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO, ICOMOS y la Organización de Ciudades Patrimonio Mundial.

Voy a acudir al mismo con la extraña sensación de ir a un foro unilateral sobre la materia y, a continuación, explico porqué:

Los ponentes del encuentro son, que duda cabe, profesionales de reconocido prestigio, pero me pregunto si no contamos en la ciudad que acoge el encuentro con arquitectos de parejo o mayor nivel que pudieran participar para dar su visión del tema tras este evento: la polémica provocada por la Torre Pelli. Puede ser porque, no nos engañemos, el concurso de tamaña lista de cráneos privilegiados responde a la necesidad del organizador principal de acallar las voces críticas con el proyecto, entre las que se encontrarían gran número de sevillanos no poco conocedores del binomio Arquitectura/Ciudades Históricas. 

No voy a ser yo el que ponga en duda el espíritu democrático de esta reunión de legionarios de Le Corbusier Rey, pero no deja de chirriar la nula participación de la ETSA frente a la de la  ETSAM. Parece que la presencia de Román Fernández-Baca, como director del IAPH, será la única concesión a la voz de las ausencias destacadas. Para que todo el mundo me entienda, propios y extraños: tengo la impresión de que seré espectador de un R. Madrid-Sevilla pero sin igualdad de condiciones, con el equipo visitante en alineación completa frente a un equipo local tan sólo representado por el guardameta.

Por otro lado, si bien la secretaría técnica del encuentro corre a cargo de la sevillana Atril Congresos, la secretaría científica recae sobre Gaia Heritage. Debe ser también que aquí en Sevilla, Andalucía, España, Península Ibérica, incluso Unión Europea, no hay empresas que se puedan hacer cargo de tan especializada tarea, con lo que hay que recurrir a una que tiene su sede en Beirut, Líbano. Y que conste que no está en mi ánimo criticar tal extremo, sobre todo conociendo el carácter de los naturales de este pacífico país mediterráneo. Supongo que será para que el Sr. Zouain, a la sazón uno de los ponentes del encuentro, ya que es su director general aproveche el viaje. Todo sea por recortar gastos, faltaría más.

Habrá quien se pregunte, dada mi opinión acerca de cómo se ha montado este mitin, para qué acudo al mismo. La respuesta es bien sencilla: quiero comprobar si estoy equivocado y la sensación de la que hablaba al principio de esta entrada es debida a mi paranoia acerca de conspiraciones mil, o si estoy en lo cierto y esto es un montaje para hacer creer a la opinión pública que la Torre Pelli es hasta buena para la Sevilla Patrimonio Mundial. De todos modos, mientras no pase el tiempo y la citada construcción no sea motivo de portada de Feria de Abril, los sevillanos no darán su visto bueno.